MILAGRO 

Suena el teléfono en casa del cirujano a las cinco de la mañana y el médico que estaba durmiendo, contesta.
- Dígame.
Del auricular sale una voz ronca que no se entiende muy bien.
- Ho...la...Ya...pue...do...ha...blar.
- ¿Y para eso me despierta? ¡ Si yo ya le dije que después de la operación podría hablar!
- Pe...ro...yo...soy...u...na...va...ca...

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